Mi primera vez fue con una guardia civil
MI PRIMERA VEZ FUE CON UNA GUARDIA CIVIL
Hola a todos, me llamo Felipe Porras, tengo 35 años soy soltero, y mis medidas son 90-120-120… mido 1.60 y peso 98 kilos. Mi madre dice que soy muy guapo y hasta la fecha no tengo otra opinión para contrastar. Quiero relatarles como fue mi primera experiencia sexual, para ir entrando en confianza.
Verán, de esto ya hace casi dos semanas:
Vivo en una casa cuartel, de una ciudad que no voy a decir por preservar el anonimato de la mujer y el mío, pero que es la capital de España. Trabajo de conserje suplente de mi padre que esta de baja ya hace años.
Lo cierto es que yo que soy muy tradicional estaba esperando perder la virginidad en el matrimonio como esta mandado, pero claro como ahora los jóvenes nos casamos muy tarde y que por mas que se lo he pedido a muchas ninguna se ha dignado ni a contestarme, y que ya llevo sufridas cuatro lumbalgias en cada muñeca, pues pensé que… ¡Que diablos!... que aunque aun no tenía prisa por que aun era joven, era hora de pasar a la acción.
Encima mío vive una mujer guardia civil, para que nadie la reconozca solo decir que se sus iniciales son R.M.M.R… de Rosa Maria Mateo Ramos. Tiene unos cuarenta y cinco años y lleva divorciada casi veinte años. De físico esta muy buena la verdad… tiene dos pechos y un culo partido en dos partes por lo que yo Vi., una 120-90-90, es rubia de cintura para arriba y a mi siempre me ha puesto a 99 casi a cien, aunque la verdad es que el traje ese verde que llevan siempre me para un poco la libido.
Por mi cabeza y fruto de la desesperación comenzó a surgir la idea descabellada de tirármela o como se diga en plan fino, imaginando yo que a lo mejor tenía alguna posibilidad remota que había que exprimir. Algunas veces que me la encontraba en las escaleras o sobre todo en el garaje se dirigía a mí con indirectas, me tiraba algún beso, me tocaba el culo o me agarraba el paquete y alguna vez me dijo:
_Tu yo tenemos que echarnos un buen polvo algún día.
Yo como me dijo mi padre una vez que lo mejor para entender a las mujeres es pensar siempre lo contrario de lo que digan pues…
Bien, el día de autos cuando me la encontré me dijo:
_A ver si puedes subir esta noche para que me cambies la bombona.
_Vale. –dije yo, algo extrañado porque esos pisos tienen gas natural y nunca he visto una bombona por allí.
La cosa es que pille mi caja de herramientas, me puse el mono, el casco los guantes y las gafas de protección, vamos todo lo necesario para cambiar una bombona de butano
Y al llegar me la encuentro apoyada en el marco de la puerta con un camisón verde transparente, con el frió que hacia ese día.
_ ¿Donde esta la bombona? –pregunte yo porque era tarde y quería ver el partido.
_En mi habitación.- dijo ella y cuando iba a entrar me cerro el paso con su pierna- aquí no hay bombonas tonto.
“Ya me estaba oliendo yo algo así” –pensé para mis adentros.
Acto seguido se bajo el camisón con gran celeridad. Lo primero que me fije fue en sus grandes pechos, parecidos a los de las revistas guarrindongas, luego bajando la vista me quede perplejo ante el tamaño descomunal de aquel bulto. No supe en ese momento si pensar que llevaba ahí escondida el arma reglamentaria o es que no había estado nunca en corporación dermostetica.
El caso es que llegados a ese punto y tan excitado como estaba decidí jugármelo todo y arriesgarme pensando en que quizás ella quisiera algo también.
“el no ya lo llevo conmigo” –pensaba.
Se me erizo el miembro, que no es por presumir pero algún sábado por la tarde viendo a la carmen Sevilla en cine de barrio, si me ha llegado a medir casi once centímetros. Lo tenía latiendo como el bombo de manolo el del bombo en la final de la eurocopa. Estaba excitado y si me permiten otro símil futbolístico sudaba más que Camacho en agosto en una sauna con un abrigo de visón.
_Vamos rápido. –me dijo ella con un tono lascivo tirándose en la cama de espaldas y abriendo las piernas tanto que las dejo horizontales. Que a mí me dio miedo porque pensé:
“Si se le cierran de golpe… ¡leches eso será como una trampa de ratones si me pilla en medio!”
Pero al oírla decir eso como si fuera una orden, pues yo… lo hice… es decir, que me fui rápido, tanto que no pude ni llegar a la cama vamos, porque de todo lo que iba chorreando en el suelo, se puso tan resbaladizo que me deslice como patinando y di con la frente en los hierros del cabecero.
Del golpe sufrí un mareo y perdí el conocimiento por primera vez esa noche. Cuando desperté la vi. a ella con la fregona, recogiendo el pastizal que se había formado en el suelo del dormitorio. A mí me dio no se por qué un hambre enorme, seria por todo lo que solté. La cosa es que me fui a la cocina, donde me encontré mira tu por donde, un plato de torrijas que tenía ella allí. Como me gustan mucho, me las comí todas. Cuando estaba con la última, ella entró en la cocina y me dijo:
_Si no se ha quedado a gusto el señoriíto, le puedo calentar unos callos que tengo en la nevera.
_Joder, pues unos callos ahora si que estaban de puta madre.
No se si me lo dijo de cachondeo o no, la cosa es que me los calentó quizás pensando que había que tener paciencia con mi ataque de hambruna. Luego me preparo un ponche a base de huevos, canela, coñac y mantequilla y apurándomelo estaba cuando perdí el conocimiento.
Cuando desperté, otra vez, la situación había variado ostensiblemente. Yo estaba esposado a los barrotes de la cama y ella estaba encima de mí intentando levantarme con una mano el pene flácido aun… mientras le estaba tomando la tensión y auscultándole con un estetoscopio de eso de oír los latidos.
_Deben haber sido los callos –la dije con cierta vergüenza, yo me refería a un pedo que se me había escapado, pero ella entendió que me refería a lo del miembro flácido.
_A grandes males grandes remedio- dijo.
La vi levantarse y volver a la cama con una batería pequeña y dos pinzas… imagínense lo que hizo con ellas… que dolor sentí en cada descarga, pero no consiguió sino gastar la batería del taladro.
Todo esto fue demasiado para mi, porque es que, en esa postura le estaba viendo el fistro vaginal y le vomite en las sabanas tan bonitas que tenía.
Todo fue mal esa noche pero aun así estoy contento porque fue mi primera experiencia sexual en compañía y la primera vez que le vi la cosa a una mujer.
Para los curiosos decirles que ella parece que sigue teniendo interés. Desde nuestra aventura, siempre me deja las bolsas de basuras regadas por las escaleras para que las recoja y me acuerde de ella. La otra mañana además me puso una denuncia por no llevar puesto el cinturón de seguridad en la cortadora de césped. También me insulta cuando pasa a mi lado.
Pero no ya no vuelvo a caer en la trampa, ya se que para entender a las mujeres hay que pensar lo contrario de lo que digan así que… cualquier día me planto en su casa… solo que esta vez lo haré después de cenar.
Ya les contaré…






Mayca dijo
jajajaja, no me lo puedo creer!!!!! la madre que te trajo!!!!! Me duele la tripa de reírme, mira que eres.
23 Noviembre 2008 | 06:43 PM