Introduccion y el arca del Noé
NI ES UN PÁJARO, NI ES UN AVIÓN
(AUNQUE A VECES LO PAREZCA)
Sin pretender ofender a nadie le pusieron de nombre Borracho. Gente sin complejos diría aquel. Proviene de una saga directamente salida del mismo mono. De las cuevas de piedra a los chalets adosados con piedras incrustadas, esta familia bebió y bebió y volvió a beber bebiendo.
Una vez fueron económicamente normales, hace tiempo ya que ni eso les une con el resto de los mortales. Un buen día la suerte se acerco a un antepasado de Bo, este se agarro a ella como el hijo-a de un alcalde-a a un puesto-a en el ayuntamiento-a, y lo demás son historias.
¿Que va con una trompa y anda en zig-zag?.
No tiene hermanos, pero de haberlos tenido ellos hubieran sido prácticamente personas normales, de las que uno ve por la calle y no saluda. El primer descendiente hereda la corona y los tesoros arqueológicos. Su trabajo consistirá desde ese instante en que cumpla la edad necesaria para beber, en hacerlo precisamente cada noche. Es esta su virtud y su rareza.
Borracho Jiménez se viste por los pies, cuando logra encontrárselos claro. No suele darle importancia a quienes le critican sin ni siquiera pronunciar dignamente su nombre. Están a otro nivel, y en esos momentos en los que abusan de su no presencia, esta él para pocas preocupaciones.
Es un tío cachondo que se ríe de esas curiosas cosas que le van sucediendo en el caminar diario. Por suerte para las simples personas de despertador y régimen alimenticio él las cuenta de buen gusto.
Todavía no ha cumplido los treinta y en algunos sentidos aparenta muchos menos.
Sin mas dilación pasamos a relatar algunas de esas cosas que le pueden pasar a cualquiera que se llame borracho Jiménez y sea por supuesto un personaje de ficción. No olvidar esto último.
El arca de Noé
Como todas las mañanas el bueno de Noé revisaba uno a uno a sus invitados. Se encargaba personalmente de que la gran familia conviviera en paz y armonía. Uno de sus hijos mayores, aquel en quien mas confiaba, le iba informando de las últimas novedades en el arca.
_Los roedores están bien, aunque algunos se hallan en paradero desconocido... los felinos también, mas apaciguados que en los días anteriores.
_Eso es bueno. - dijo Noé.
Lo normal en cambio, era que los animales no llevaran bien eso de estar metidos en un barco cerrado que les negaba la posibilidad de ver el sol. Las pobres bestias no entendían que era solo por su bien. Cuando Noé escucho por primera vez las voces, y fue informado por alguna especie de meteorólogo, de lo que vendría tras esas primeras tormentas, tuvo que construir el arca, no siendo la mentada tarea fácil puesto que solo su familia le ayudo, y no por que creyeran en la causa precisamente. Pese a las pequeñas tormentas de cada noche, el resto del día era pleno sol, por eso algunos empezaron a reírse. El primero fue el banquero, o como se les llamara en esos tiempos remotos. El hombre que disponía de los medios para construir tal armatoste se había negado a colaborar, ni con la promesa de conseguir un pasaje gratuito habían logrado convencerlo. Era un viaje absurdo en el que nadie creía, por eso tenía tanto mérito el haber llegado hasta este punto. Ahora se hallaban completamente rodeados de agua, mientras seguía lloviendo fuera del refugio, nada que ver con el diluvio inicial claro. Hoy el miedo estaba superado. Los vecinos, esos que se hartaron de reír viendo la costosa y ruidosa construcción del arca, los que les tiraron piedras, los que pidieron perdón mas tarde y se agarraron al arca tras ver el agua caer de forma exagerada, los amigos que llegaron de otros lugares, familiares cercanos como un hermano de la mujer de Noé para el que desgraciadamente no hubo sitio, todos perecieron ahogados, y Noé tan tranquilo.
Noé el casto, el santo, el hombre de las mil virtudes, el elegido por el Dios más llorón de la tierra para conducir sus bestias, el hombre más poderoso de las nuevas tierras, el líder de una nueva raza, el mas viejo también lo era. A veces pensaba si le eligieron por santo, o por ser el único tonto en el pueblo capaz de obedecer tal desfachatez. Mejor era no pensar en el pasado. Sobre que cadáveres estaría flotando en ese instante su navío, y las palabras del hijo segundo, quien opinaba que por fuerza tenía que haber en la aldea otras buenas gentes a las que llevar en vez de tanto animal desagradecido.
_Vamos a ver a los herbívoros. - le dijo a su hijo.
Solía perderse largas horas por la zona de las vacas y las cabras. Allí se detenía el tiempo. Con ellas se había roto la tradición de una sola pareja por especie. Necesitaron mas para tener leche en abundancia. Como las gallinas y conejos que igualmente excedían en número. Muchos fueron rescatados cuando flotaban por las aguas, sus anteriores dueños no se hallaban en condición de poner objeciones. Tal exageración de herbívoros se debía al complicado carácter de los carnívoros. Estos a los que se había negado a llevar en un primer momento, perdían la alegría comiendo solo verduras.
Resultó que eran demasiados animales para las dimensiones originales del arca. Necesitaron una ampliación a pocas fechas de la marcha obligada - durante esos días de espera y de duda, pensó mil veces en que era mejor si al final quedaban por los tontos más grandes de la historia - quien ideo esas primeras medidas, creyó en su santa ignorancia que se podía tener a todas esa clases de animales apretados unos contra otros y sin alimentarse. Fueron inconvenientes surgidos ya con la desaparición de las tierras y la llegada del agua infinita.
_Algunos animales han muerto padre. Se van quedando parejas sueltas.
_ ¿Tengo yo acaso la culpa de eso? - protestó amargamente Noé - nadie me informo de las posibles bajas... ¿Que haremos con esas especies que se han quedado rotas?...en el nuevo mundo tendrán menos futuro que las agencias matrimoniales.
A los dos días de empezar a buscar las maderas por la zona, le informaron de la compañía añadida que llevaría en su arca.
_ ¿Animales?...¿Para que?. - había preguntado.
Una vez convencido u obligado, - que para el caso viene a ser lo mismo - tuvo el pobre que dedicar a tal empresa a unos trabajadores ajenos a la familia. Ellos eran cualquier cosa menos cazadores. Desde luego, estos hombres habrían de quedarse el día “D” en tierra, o mejor dicho en agua, por los problemas de espacio antes mencionados. Se trataba de cazar a los animales de dos en dos, y que fueran pareja estable a ser posible. Los mas se doblaron de la risa, eso era prácticamente imposible.
_ ¿Por qué no toca usted un cuerno y que vayan viniendo por su propia voluntad, pacíficamente, de dos en dos y en fila?.
_Lo haría así si quisiera... no lo dude. - replicó Noé algo enojado.
Ellos cumplieron con la tarea lo mejor que pudieron. No consiguieron parejas en todos los casos, pero, ¿Quien pone la mano en el fuego por el sexo de hormigas, lagartos y demás?. Dadas las circunstancias demasiado acierto tuvieron. Lo peor les llegaría al final cuando pensaban haber culminado ya el trabajo.
_Cobraremos y nos iremos a otra parte a vivir, aquí llueve demasiado. - le había dicho uno de los cazadores a su familia.
Entonces Noé, otra vez, y ya se estaba forjando una fea reputación de gafe en la zona, se convirtió en emisario de malas noticias. Les entregó con cara de póker de la época, una nueva lista de animales.
_¿Esta usted loco amigo?. - exclamaron al unísono - estos animales no existen en estas tierras. ¿Cómo vamos a cazarlos? ...¿Y estos otros de aquí abajo que coño son?.
_¡Y yo que sé!. - dijo él que empezaba a estar harto de tanto animal.
Preguntabase en su infinita ignorancia el motivo por el cual no había otras arcas entre las que repartir mas dignamente a las bestias. Era complicado cazar animales que ni siquiera se sabía que existían. La voz en off insistió con los nuevos animales, Noé el obediente hizo lo propio, quedándose por supuesto sin cazadores.
Luego llegó el agua que subía por momentos. Fue cuestión de horas, las primeras tormentas habían preparado la tierra para lo que se avecinaba, finalmente cayo todo lo que se podía imaginar y algo mas, una autentica locura. El arca empezó a subir, personas gritando al lado para que les dejaran meterse dentro. La señora de Noé tomo cartas en el asunto sabiendo que en el barco no había espacio ni para un piojo demás. El abducido, ese santo varón pretendía dejar subir a sus amigotes de las partidas de los sábados. También puso empeño en acoger a la hija de la vecina, según él con dieciocho años recién cumplidos, mal se iba a apañar sola con toda esa agua. Unas cuantas forasteras de dudosa reputación hicieron lo propio. Todo quedo en un intento fallido, pues pese al consentimiento de Noé, la esposa las arrojo de allí.
_Si para mi madre no hay sitio, para esas guarras tampoco.
En lo que se refería a los humanos mayores, las parejas estaban bien definidas. Aquel que perdiera, o se enemistara con la suya, el nuevo mundo le depararía horas de soledad y posiblemente vicios peores como la zoofilia.
_Padre, padre... ¿Podéis responderme con vuestra infinita sabiduría a una pregunta mía?.
Por cierto de piojos y pulgas iban sobrados en el arca.
Noé reconoció la chillona voz de su hijo el pequeño. Tenía solo doce años y unas ansias increíbles de saber cosas nuevas. Encima tenía un mal futuro por delante, claro que nadie se lo decía. El pobre estaba desparejado como su hermano de quince años, solo que este era totalmente diferente, y encima se lo tomaba a cachondeo.
_ ¿Que quieres?.
_Cuándo bajen las aguas si solo quedamos los que estamos aquí dentro... solo habrá una raza en la tierra... ¿Seremos todos blancos y guapos?...los humanos digo.
_Eso ya sé vera. Anda vete a jugar con tu hermano.
Alguna vez el truco resultaba, pero no en esta ocasión.
_Me aburre, ahora esta molestando a las ovejas. Se entretiene cortándolas la lana.
_Mira, de todas las cosas que les hace a los animales, esta es sin duda la mas útil. Aquí no necesitan tanta lana pues no hace ni gota de frío y más estrechas estarán mas agustito. - esto tampoco funcionó.
_ ¿Y de lo que te pregunté?.
_No lo sé, puede que alguien fabricara lo mismo por su cuenta...
_Pero, ¿No nos dijisteis que esta era la única raza?. Que eran solo habladurías y rumores infundados la existencia no probada de otras razas de otros colores diferentes a los nuestros.
En ese momento la resistencia del capitán se terminó.
_Me quieres dejar en paz. No ves que estoy contando los animales. Vete a jugar con los monos, o con los tigres de bengala.
Poco convencido el niño se marcho, dejando a su padre con la relajante tarea de recontar a los huéspedes del arca.
Junto con el hijo mayor pasaba precisamente por la zona de uno de los animales más sorprendentes que tenían a bordo. No era familia de los loros y sin embargo hablaba en su lengua. No tenía garras ni dientes afilados pero era extremadamente peligroso. Solo sabía de él, que lo capturaron los cazadores en una de las últimas cacerías.
_Les repito que esto es solo un sueño. - dijo relajado Borracho Jiménez.
_Esto es un arca. - le replicó con ingenio el primogénito de Noé.
A la extraña criatura se la denomino animal bebedor. Por su gran afición al vino de Noé. Prácticamente se mantenía con eso y con una pequeña ración de carne y verduras a eso del mediodía.
_Si esto es un sueño, ¿Por qué tarda tanto en despertarse? ¿Y por qué no puede ser mi sueño, o el de mi hijo?. O incluso el de esa cabra que nos mira..
_Esa es otra cosilla de las que pretendía hablarle señor Noé. Me parece muy honorable su labor por la conservación de la fauna. Que esa es otra. Estos animales deberán cambiar de hábitos alimenticios, por culpa de este destrozo... vamos los herbívoros... jo ya no sé ni lo que digo... lo que le decía es que este lugar no es el mas apropiado para mí. Yo soy como ustedes y no merezco estar rodeado de cabras. Si tardo un poco mas en despertar de esta pesadilla puedo quedar marcado para el resto de mi vida.
_Bien ya hablaremos mas adelante. Debo seguir contando al resto de los animales.
Una vez abandonado el radio de acción del animal bebedor, padre e hijo hablaron sobre él.
_El gran problema viene porque no tiene pareja... - dijo el hijo -... si le reuniéramos con la unicornio, tal vez... como ella también esta sola la pobre.
_ ¡Escúchame bien esto hijo, y que no tenga que repetírtelo mas!...tienes que terminar con esas ideas locas tuyas de mezclar razas. He visto en sueños, - al mencionar esta palabra se le vino a la cabeza el bebedor - Sueños de verdad, que eso nos puede traer terribles disgustos. Cuando lleguemos a la tierra prometida soltaremos a los animales.
Pronunciare ese rollo que pensé la otra noche, “crecer y multiplicaos” bla bla bla , y después que hagan lo que les de la gana, que será problema de ellos. _Esta bien, pero no sé que mal nos puede hacer probar un poco... imagine un cruce entre cerdos y.. la ingeniería genética nos puede abrir campos infinitos en la cría de ganado... Esa misma noche Noé se reunió con Borracho Jiménez. Seguía en el mismo departamento, al parecer no terminaba de despertar de ese sueño. Le llevaba una botella de vino, ese vino que una vez almacenó para su disfrute personal, y que ahora tenía terminantemente prohibido por su esposa. _Tienes que ser mas fuerte Noé. Estas en tu derecho de beber un poco de vino, té pasas el día trabajando y eres quien ha salvado a tu familia. _Le he pedido a mi hijo que te busque otro lugar lejos de las cabras. _Gracias... toma. - le tendió la botella y él la acepto, bebieron juntos hasta el amanecer. El resultado fue que Noé regresó a su cuarto con una cogorza de campeonato. Se sentía feliz porque algo volvía a la normalidad entre tantos problemas y tanta mierda de animales. De esto no le hablaron y era sin lugar a dudas lo peor de la vida en ese arca. Los animales defecaban porque les era biológicamente necesario y en esto no pensaron. Pasaban la mayor parte del día cargando sacos de mierda y tirándolos después en momentos que la mar estuviera en calma. El caso es que se lo paso bien con la “Borrachera”, de este modo se conoció a la exageración en el consumo de alcohol. Por Borracho Jiménez claro esta. Estas se convirtieron en rutina, y las noches en un sueño profundo y descansado. La siguiente noche repitió. Su mujer ni se entero de la movida que había tenido con el bebedor. Tampoco de lo otro, que un arca puede ser un lugar muy divertido lleno de posibilidades para un hombre bebido o bebiendo. _Me sé un juego... necesitamos dos piedras. - le dijo Bo el último bebedor de la tierra. Era una variación mas del popular juego de los chinos. Solo que con una piedra nada mas por jugador. Las convinaciones se reducían y así el que perdía tenía la obligación de beber, y bebieron mucho que caray. _...Y te puedes dar con un canto en los dientes Noé. _ ¿Por qué?. Borracho Jiménez apartó la botella de la que bebían para señalar a los animales con uno de sus dedos. _Si esto hubiera sucedido unos años antes, te la tendrías que haber visto con los dinosaurios y para esos no te hubiera servido un arca como esta. _ ¿Que son los dinosaurios?. - preguntó Noé. _Coño los animales que vivían en la tierra antes que nosotros. Según tengo entendido se murieron por un meteorito o no sé que historia. _Estas vacilándome jodio. _Esta comprobado, créeme de donde vengo esto se tiene por muy fiable. _ ¿En el desierto?. _Vaya perra que te ha entrado con eso. Ya te he dicho que no vengo de ningún desierto. Esto es un sueño para mí y para ti supongo que también. _Tus palabras suenan a sacrilegio de los gordos. - se protegió Noé. _ ¿Sacrilegio?...¿Sabes lo que es de verdad un sacrilegio?...echar cocacola al Jack Daniels. Noé tomó la botella puesto que le tocaba beber. Miró a su alrededor pensando en esas cosas que le decía aquel animal. O era de verdad una persona como él. Si que tenían algunas cosas en común, pero eran tan pocas. _Oye, ¿Tienes algo que ver tu con el Noél ese de los regalos?. _Yo pensaba que en la tierra no había vivido nadie antes de Adán y Eva y que todos descendíamos de ellos. Bo retiró la cabeza cuanto pudo y soltó una fuerte risa que se dejo escuchar por toda el arca. Algunos animales posiblemente mejor informados, o menos desinformados, soltaron otra. Entre los ruidos creyó escuchar a su propio cojín ladrando. _Vamos hombre, no te puedes creer eso de verdad. _Si que lo creo. _Jo, siendo tan simple como eres no me extraña que te hallan metido en este embolado. _Me han salvado por mi buena conducta, otros están ahora muertos. _Muy cierto, en eso me ganas, pero ¿Por qué no te han salvado dejando una zona libre de agua?. Yo que sé un monte o una torre de babel... espera que esto viene después según _ ¿Que es _Una película. Pero no me pidas que te explique eso, nos podíamos pasar aquí horas. _No me convencerás, yo vivo feliz como soy. _ ¿Sabes Noé?. Tal cumulo de virtudes puede convertirse en un pequeño defecto. De este modo discutieron toda la noche. Eran dos puntos muy opuestos salidos de dos mentes muy distintas. Bebieron hasta que se acabo el vino, apostándose prendas. El resultado final fue que Noé acabó borracho otra vez y encima desnudo. Tuvieron que ser sus propios hijos los que le cargaran hasta la cama como vino al mundo. No resultó nada divertido para los hijos mayores que consiguieron hacerlo sin llegar a mirar el aspecto cómico del padre bebido. Si que hubo alguien que se atrevió a mirarle fijamente, y encima como era costumbre en él, se río también a gusto durante un largo rato. Incluso días después al recordarlo se reía sin poder evitarlo. Recibió como castigo de sus hermanos, una semana entera de limpieza de los excrementos de los elefantes. Pero seguía riéndose y lo haría ya durante toda su vida. Cada vez que recordaba a Noé con semejante trompa no podía evitar estallar en carcajadas atronadoras. Al final se torno en un autentico trauma... para su padre. Mas esa gran borrachera de Noé trajo consigo otras consecuencias a bordo de esa nave mitológica. Esa esposa con la que el señor le había bendecido siguió importunándole por ese pequeño vicio confesado. Le negó toda posibilidad de volver a beber por el resto del viaje. La primera ley seca de la historia. Algo realmente duro para Noé el santo. Y claro no lo consiguió de inmediato. Y claro la señora de Noé decidió cortar por lo sano. El propio Noé acudió con la cabeza gacha a informar a su amigo de las malas noticias que le imponían mujer e hijos. Había sido nominado para abandonar el arca. _Lo siento mucho macho. Te daremos pan y algo de carne seca. _Si, agua me va a sobrar. - le respondió Bo - Solo espero despertar antes de morir ahogado. Esa misma tarde - la sentencia era de inmediata cumplición - le depositaron en una pequeña embarcación anexa a la “Insumergible”. Con comida y algo de vino cedido por Noé de su propia ración particular. Según iban encaminadas las cosas difícilmente se lo iban a dejar probar. No hubo lagrimas ni nada parecido, solo Noé que le despedía
agitando la mano, y un hijo que no paraba de reírse. Cortaron la cuerda y la barca se alejo despacio porque realmente no había prisa. _Vaya mierda de sueño. - dijo sonriendo ahora menos. Como era bastante obvio que seguía estando en un sueño, ahora quizás más preocupante e inestable, pero sueño al fin y al cabo, procuro tomárselo con tranquilidad. Estaba dormido en su cama, de esto estaba cada vez mas seguro, como si no iba a vivir un hecho como aquel difícilmente comprobable pese al empeño de algún listillo, del que no quedaban mas que interrogantes científicos. Recordó una frase que escucho decir en un bar a alguien. “ No estaba de acuerdo en todo eso algunas cosas si podían haber pasado. Posiblemente de otro modo a como se contaban allí. Como lo del arca, él la había visto pero era solo un sueño. Solo unos meses antes Bo ignoraba cualquier párrafo de las sagradas escrituras. Tuvo que ser un encuentro en una biblioteca con un escritor en paro, lo que despertara su curiosidad. Llego a la casa y oso preguntar al respecto a su esposa. Esta busco por la casa una Biblia y se la tendió. _”Esto es mejor que lo veas por ti mismo, - le dijo - luego te dejare la película en la que esta basado el libro”. Leyó con ahínco esas interminables escrituras, obteniendo como resultado este sueño y alguno que ocultar celosamente. Se comió y bebió todas las provisiones. Con tanta agua por los alrededores la cosa se pondría fea si no le despertaba pronto alguien del sueño. No lo hicieron. Sin comida el resto del viaje se hizo mas duro, llegó el hambre, la sed de vino que no de agua, agua tenía la que quería y mucha mas. Comenzaron las dudas, por la exageración de tiempo libre. _Si esto no es un sueño, esa mujer prehistórica me ha condenado a muerte, y seguro que eso no lo cuentan en Puede que en la vida real el sueño solo durase diez minutos, en el agua creyó estar mas de dos días con sus largas noches. Hasta que por fin una mañana despertó viendo algo de tierra en el horizonte. Con algo de suerte pudo llegar hasta ella. Arboles y animales curiosos estaba por ese lugar. Primero penso en que Noé había llegado antes y había dejado a los animales sueltos. Pronto descubriría su error, era él quien pisaba por primera vez esas tierras. Cerdos, vacas en esos campos, precisamente los animales que más problemas de limpieza acarreaban en el arca. Pero esto tampoco se lo contaron a Noé. “Esos animales no te los lleves puesto que los habrá ya allí” . Con la llegada al suelo firme creyó terminar la pesadilla, se equivoco de nuevo. Esa noche durmió en su barca a salvo de los animales salvajes de la zona, por la mañana iba a despertar otra vez rodeado de agua. _Joder, así no vamos a terminar nunca. - se lamentó. Pero tenía el arca cerca. _No progresamos. Le subieron al arca donde explicó lo que había descubierto. Nadie le quiso creer después de las anteriores historias que contó sobre animales de quince metros de altos y casas de quinientos. Entonces Noé descubrió algo en el interior de la barca, era como no una ramita de olivo. Lo que dio que pensar a Borracho Jiménez, ese sueño perdía originalidad por momentos, lo que venía a decir que su esperado final se aproximaba. Con algo de esfuerzo encontraron esa tierra descubierta por Bo, celebraron un gran fiestorro y hubo gran regocijo. La comida era libre y la bebida mas o menos también.
Entonces cuando mejor se lo estaba pasando y menos se lo esperaba, llegó una voz procedente de los cielos. Solo que no era de quien pensaron en un primer momento. _Cariño despierta, es muy tarde. - era su mujer que le miraba sonriente - ¿Que tal has dormido en la cama de agua?. _¡Jo!. Y aunque todo fue un sueño, esta versión no es menos descabellada que la original.





Odys dijo
¿Tú no conocerás, por casualidad, a un tal Echauntrago?
19 Octubre 2008 | 05:51 PM